numero 2

Tener un resultado positivo en una prueba de VIH, por más sospecha que tengamos, o estar preparados para una noticia así, siempre genera una situación de shock.
El VIH cambia el estilo de vida, ya que el suministro de antirretrovirales debe ser constante y puntual, se debe comer sanamente, hacer todo lo posible para mejorar las defensas del organismo y usar condones en todas las relaciones sexuales.


Sin embargo, ello no significa no tener los mismos derechos que una persona sin VIH; es más, no es obligación dar a conocer nuestra condición. Asimismo, no deberíamos ser rechazados(as) de instituciones como colegios, universidades o centros de trabajo ni tendría porqué frenar su vida sexual.

Con o sin VIH:
Lo más importante es saber que somos personas, no permitir que un diagnóstico califique o se convierta en nuestra identidad; debemos continuar con normalidad nuestra vida cotidiana, recordemos que tenemos los mismos derechos como personas.

No nos alejemos de la gente que amamos:
Estar cerca de las personas que queremos nos ayudará a seguir luchando, esto mejorará nuestro estado anímico, nuestras defensas y en consecuencia nuestra salud.
También podemos asistir a grupos de apoyo o solicitar consejos de pares para que podamos conversar con personas que están pasando por la misma situación.

Vivamos nuestra sexualidad:
La vida sexual tampoco debería cambiar, es decir, podemos seguir llevando una vida sexual activa, siempre y usemos protección, ya que, si bien es cierto que no estamos en la obligación de revelar nuestro estado de salud a todas las personas, es importante el uso de preservativos en todo momento para que no se transmita el virus o se pueda caer en una reinfección.

Vivamos sanamente:
Finalmente, es de mucha ayuda empezar a llevar una vida más sana, como comer todas las comidas del día ricas en verduras, proteínas, minerales y antioxidante, realizar actividad física moderada pero constante.