Esto fue revelado por
un informe que presentó la organización
internacional IPAS a los más de 700 asistentes
de 109 países que se dan cita en Londres, Inglaterra,
para la Mesa Redonda Global Cuenta Regresiva 2015. “La
muerte por aborto es el más triste indicador
de la diferencia entre ser una mujer pobre y una mujer
rica en cualquier país del mundo”, dijo
Fred Sai, integrante de la mesa directiva de Population
Action International (PAI), una de las agencias que
convocaron al encuentro.
Según información
de CIMAC, el estudio establece que el 95 por ciento
de los abortos que se efectúan en países
de América Latina son clandestinos, mientras
que en Chile y El Salvador, a pesar de que firmaron
la agenda de El Cairo, no se permite el aborto bajo
ninguna circunstancia.
De acuerdo con el documento
“Cumplimientos de los compromisos adquiridos a
partir de la CIPD en torno a los servicios de aborto
en América Latina: La agenda inconclusa”,
en México se realizan 25.1 abortos por cada mil
mujeres de 15 a 44 años, a pesar de que sólo
es legal en algunas condiciones. El gobierno de Vicente
Fox no ha hecho nada por cumplir con los compromisos
asumidos para garantizar abortos seguros, explica el
informe. “A pesar de que la secretaría
de Salud reconoce que el aborto inseguro es la novena
causa de hospitalización y causal de muerte materna,
se carece de información estadística y
cifras reales que den a conocer la dimensión
real del problema”, detalla.
Injerencia del Vaticano
A pesar de lo contundente
de las cifras sobre aborto, la jerarquía católica
cobra nueva fuerza para echar atrás los logros
de la Conferencia Internacional de Población
y Desarrollo de El Cairo, se denunció en otra
de las actividades del encuentro.
También se llamó
la atención sobre las prácticas que atentean
contra la integridad de las mujeres en el mundo, como
la mutilación genital femenina o los crímenes
de honor en Asia. “Pagamos los fundamentalismos
religiosos con la vida de las mujeres”, sentenció
Eunice Brookman, directora de IPAS para África,
donde la iglesia católica lleva a cabo estrategias
de presión política, aunque la mayoría
de la población es musulmana.
Sobre la postura del
Vaticano, Frances Kissling, directora de Catholics for
a Free Choice, subrayó que “tenemos que
tener claro que se opone a todos los métodos
modernos de anticoncepción”, de igual forma
que al aborto, la anticoncepción de emergencia
y la reproducción asistida, por lo que es una
institución “antisalud reproductiva”.
Esta injerencia de la
curia romana ha alcanzado a la Unión Europea,
reconoció la europarlamentaria belga Ann Van
Lancken, quien advirtió que los países
conservadores “no están ganando la batalla
contra la plataforma de acción de El Cairo, pero
están influenciando el debate”.