La
mujer y el SIDA: Un desafío, un desencuentro, una historia
Puesta a escribir estas líneas sentí una
profunda necesidad de compartir brevemente la historia de ICW que es
–en definitiva- una representación fiel de las angustias, alegrías,
fracasos y esperanzas que 19 millones de mujeres viviendo con
VIH/SIDA en todo el mundo, vivenciamos a diario.
Detenerme hoy y mirar
hacia atrás, me llena de una equívoca sensación que va, de la
satisfacción por el camino recorrido, a la tristeza por la perdida
de muchas de las mujeres que nos acompañaron en estos años.
Cuando comenzó esta
historia, allá por 1992 en Ámsterdam, aquel puñado de no mas de 30
mujeres de casi 20 países, la mayoría de nosotras con poca o nula
experiencia organizativa, con distintas historias, idiomas y
culturas, y poquísima experiencia internacional, o sea, con todas
las condiciones desfavorables presentes en el momento de
encontrarnos, pero con la fuerte determinación de unirnos para
decirle basta a la discriminación, el estigma social, la falta de
oportunidades y la injusticia de no acceder ni siquiera al derecho
de poder decir a viva voz nuestra realidad de mujeres viviendo con
VIH/SIDA.
Han pasado estos 12 años,
y aquel grupito de pioneras se ha transformado en una organización
mundial con más de 4,500 activistas plenas en 57 países de los 5
continentes.
Ser
mujer, vivir con VIH/SIDA...
Haber construido ICW desde las enormes desventajas en que lo
hacemos, es un milagro cotidiano que queremos compartir con otras
mujeres viviendo con VIH/SIDA y con todas las personas que entienden
que la única manera de lograr la construcción de ciudadanía y con
ello, intentar el goce de los Derechos Humanos, Civiles y Sociales,
es comprometiéndonos con nuestras realidades, uniéndonos en la
búsqueda de objetivos comunes y juntando voluntades para lograrlo.
Decir aquí que ser mujeres supone una “carga negativa”, un “disvalor”
en muchas regiones del mundo es una obviedad, tanto como agregar que
ser una persona viviendo con el VIH es en si mismo un símbolo lleno
de prejuicios en esa mismas regiones y en otras sociedades. Pero si
nuestros logros fuesen tan plenos y nuestro mensaje llegase hasta
los lugares más recónditos de la conciencia de los líderes
mundiales, si nuestros éxitos fuesen tan rotundos, el SIDA hubiese
detenido su avance. Para ello, para detener de una vez por
todas el avance del SIDA debemos lograr
una conciencia mundial contra el estigma y la discriminación. Una
buena oportunidad para nuestra región de América Latina y El Caribe,
es aunar voces que al unísono en sus diferencia nos ayuden a
instalar en las agendas de los gobiernos, en la de los formadores de
opinión, en la de los empresarios y sindicatos aquellas cuestiones
que hacen a la dignidad de la persona y en nuestro caso de las
mujeres viviendo con VIH/SIDA. Necesitamos entonces mayor
visibilidad en temas de genero, acceso igualitario en los servicios
de salud y fundamentalmente que las voces femeninas de América
Latina sean escuchadas sin el prejuicio que todo lo destruye.
Decir entonces de la
pesada carga que significa ser mujer y vivir con VIH/SIDA puede
aparecer para el oído poco atento y el ojo poco observador como un
refugio argumental que, lejos esta del animo y la acción permanente
que las mujeres de ICW en particular y todas las mujeres en general
debemos acometer para lograr los objetivos de ser, simple y
llanamente personas respetadas y con acceso pleno a una vida digna.
Patricia
Pérez
Representante
Regional
ICW LAC
Fuente: Extraído de Boletín
InfoPasca Año
1, No. 5 Enero 2004
3 avenida 20-96 zona 10, Guatemala,
01010
Tels.: (502)
363 3980 y 89, 366 4724 - Fax: (502) 363 2998
correo
electrónico:
proyectopasca@intelnet.net.gt
www.pasca.org